8062685725_eba6378e8aAcción, inspirar y crear para seguir haciendo lo extraordinario desde la humildad, sencillez y pasión. Poder crear cambio es genial para romper con todo aquéllo que sea caduco, manido y suponga el opio de las personas que se encuentren dentro del status quo.

Acción no reacción

Ser reaccionario es seguir permaneciendo bajo las alas del sistema, solo los impulsos nos harán actuar, de esta manera no se creará la sinergia necesaria para hacer que suceda. Ser reacción es esperar a que te señalen con el dedo para dibujar en un mapa fijado, no hay oportunidad solo un camino prefijado, monótono y rutinario. Ok, ¿qué hacemos para cambiarlo?
Seamos acción, cada paso que se de no será predecido, sin mapas, no límites y eligiendonos a nosotros mismos, no has de esperar a que el dedo te señale para comenzar a dibujar un no mapa.
Ahora que eres acción, has de vivir dignamente, sabiendo quién eres, cual es tu origen pero desconociendo tu futuro.

Inspirar para Inspirar

Ya eres acción, mueve ficha sin miedo a que te prohíban hacerlo, no has de pedir permiso para co-crear, colaborar y compartir. Inspira a quien lo necesite, pero ello no te da el permiso para dar consejos, permisos o creer que eres un gurú. La virtud es permanecer humanos, haciendo lo que mejor sabemos hacer sin escatimar en esfuerzos, empuja a quien lo necesite.

Has de ser responsable de tus actos, inspirar no te otorga el título de “gurú guay”, no hagas que el cambio se convierta en pirámide, no eres dueño del mapa del entorno, solo de tu mapa.

Crear para transformar

Eres humano, doer, agente del cambio ahora crea e inicia la transformación, no estás solo, a tu alrededor hay miles de personas dispuestas a vivir en un tiempo increíble co-creando entornos altamente geniales y humanos, haz que nazcan.

Aprende y desaprende, no temas a caer pues el fracaso es no haberlo intentado, caer es una enseñanza, vivir experiencias e iniciar grandes aventuras.

Ahora es tu turno, considerate empujado para crear un no mapa, inspira y se acción.

Photo credit: Maria Georgieva